¿Aún no has viajado y ya ahorraste una cantidad de dinero considerable para hacerlo? Pues bien, no estás solo, somos muchos los que hemos pasado por ahí.

Viajar es uno de los placeres más grandes que tiene el ser humano. Conocer otras latitudes y culturas deriva en una enseñanza sin igual, una aventura fascinante y una experiencia que debe vivirse por lo menos una vez en la vida.

Sin embargo, el asunto no es fácil. El factor económico con frecuencia suele ser el primer elemento a tomar en cuenta para disfrutar al máximo nuestra primera experiencia de viaje. Pero no el único.

El viaje ideal comienza desde la planeación: ¿A dónde quiero ir? ¿Qué quiero visitar? ¿Qué quiero comer y en dónde me pienso hospedar? Para muchos mexicanos, viajar requiere de hacer un sacrificio notable al interior de la cartera para aprovechar al máximo nuestra estancia en otro país. Hay que planearlo bien para sacarle el mayor beneficio a nuestro presupuesto financiero y de tiempo.

 

Toma en cuenta que:

–   Entre más información tengas del lugar al que quieres viajar y poseas una idea clara de cómo te la quieres pasar, más efectiva será tu experiencia.

–  Factores como el clima, el tipo de cambio, temporadas de vuelo, promociones y descuentos para poder pasar el máximo de días posible también son importantes.

–  Quizá tengas en mente pasar cerca de dos semanas en una ciudad, pero tal vez las puedas visitar en un número menor de días con un disfrute más holgado del bolsillo. Todo depende en buena medida de ti y de qué tanto te prepares para tu viaje.

 

¡A volar!

Una vez que decidiste a dónde ir, no debes olvidar lo siguiente:

–   Siempre es bueno llevar contigo identificaciones personales (pasaporte, IFE, CURP, tipo de sangre, etc.), un poco de dinero extra para cualquier contratiempo (enfermedades, inclemencias del clima, retrasos, algún gusto o evento que merece aún más la pena, etc.), así como contactos y números importantes a los cuales recurrir en caso de eventualidad no contemplada.

–  Acércate previamente a las agencias de viaje, aerolíneas de vuelo y páginas especializadas; también las embajadas y organismos oficiales suelen ser de gran ayuda.

– Todas las ciudades tienen facilidades para el viajero extranjero, sin embargo no está de más informarte un poco acerca de las políticas públicas, cultura e idioma de cada una para tener un panorama más claro de por dónde estás pasando.

–  Recuerda siempre que no es lo mismo el costo de una hamburguesa en Tokio que en Buenos Aires, incluso dentro de la misma ciudad que visitas, los precios de ésta y de otros alimentos pueden variar notablemente. Muchas veces la gastronomía local suele ser menos costosa y es otra aventura que se recomienda.

–  Los niveles de seguridad y zonas de riesgo son importantes para tener un parámetro precautorio.

–  Si ya decidiste comprar ese artículo, souvenir o regalo de tu agrado, ¡no lo compres! Camina unas cuantas cuadras más en busca de él a menor costo. Te sorprenderá la cantidad de veces que esto funciona.

Ahora sólo queda comprar esos boletos, tener listas las maletas, visas y pasaportes (en su caso), y ver cómo se eleva el avión para llevarnos a un lugar desconocido. ¡Buen viaje! 

 

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