No hay nada más rico que una taza de café en las mañanas

¡Beber café y animarte al minuto, eso es gloria!

Pero te damos unos datos del café que no sabías para no dejarlo de beber (moderadamente).

 

  • – Investigadores de la Universidad Qingdao (China)  que repasaron 15 estudios con 330.000 personas vieron que, por cada taza de café diaria, los participantes reducían su riesgo de depresión en un 8 por ciento. (El trabajo se publicó en marzo pasado en la revista ‘Australian and New Zealand Journal of Psychiatry‘).
  • – Una revisión europea de 15 estudios con otras 350.000 personas y más de 8.000 casos de depresión (publicada en noviembre de 2015 en ‘Molecular Nutrition’) concluyó que “la cafeína protege realmente frente a la depresión”.
  • – Cuatro años antes, expertos de Harvard habían recopilado 10 años de datos sobre 51.000 mujeres que no tenían depresión cuando empezó el estudio. Al cabo de esos diez años, publicaron (en la revista JAMA) que las mujeres que tomaban más cafés al día tenían un 20 por ciento menos de riesgo de depresión que las que bebían poco o nada de café.

 

¿Qué tiene de antidepresivo el café?

 

El secreto está en las sustancias anti inflamatoria que contiene, entre ellas el ácido clorogénico, el ácido ferúlico y el ácido caféico. Como sabemos desde hace unos años, la depresión es una enfermedad inflamatoria y todas esas sustancias, junto con los antioxidantes del café, actúan disminuyendo la inflamación en las neuronas implicadas en la depresión.

Visto lo visto, ¿hay que empezar a beber café a todas horas? ¡Por supuesto que no! En esto como en todo, la medida nos la da el propio cuerpo. Como sabes de sobra, un exceso de cafeína –y el umbral de tolerancia varía entre las personas- produce ansiedad, dolores de cabeza, náuseas, agitación y subidas de tensión y hasta puede tener un efecto totalmente opuesto al que buscas.

¿La prueba? Si ya en el año 2.000 un estudio (publicado en European Journal of Epidemiology) vio que las personas que tomaban más café tenían menos riesgo de suicidio, observó también que ese efecto se mantenía hasta las 8 tazas diarias. Por encima de esa cantidad, ¡¡el riesgo de suicidio aumentaba en un 58 por ciento!!

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