No sería fácil seguir una dieta saludable si vivieras en un mundo en el que sólo hubiera pechugas de pollo a la parrilla y brócoli.  Desafortunadamente, ésto simplemente no es realista. A menudo vas a encontrarte alimentos que no debes comer y vas a tener que enfrentarte a una elección: ceder ante el deseo o ceñirte a tu plan de estilo de vida saludable.

El arma más importante para no abandonar el “tren de la dieta” es anticiparse al sabotaje de los pensamientos y de las respuestas a los mismos.

 

Pero, ¿cómo puedo saber si estoy inventando excusas? Hay tres maneras de reconocer una excusa:

  1. Si tu pensamiento empieza con “Yo puedo comer esto porque …“, entonces es una excusa
  2. Si no habías planeado ya en tu dieta comerlo hoy, es una excusa.
  3. Si la comida está azucarada, salada o llena de hidratos de carbono refinados, lo más probable es que sea una excusa.Piensa en ello… ¿alguna vez has racionalizado por qué debes comer verduras o proteína magra? Por supuesto que no.

Una vez que has determinado que estás inventando excusas, el segundo paso consiste en superar esa excusa con un pensamiento racional de por qué estas excusas son destructivas y sólo te harán sentirte peor a largo plazo.

Las excusas
1. Son las 4:00 y estoy cansado: esto me dará un “impulso” para pasar el día

    Si consigo un impulso, será haciendo que mi azúcar en sangre se ponga por las nubes, lo que significa que se desplomará más tarde, dejándome más cansado e irritable de lo que estoy ahora. Algunas almendras u otro tentempié saludable y planificado, sin embargo, me ayudará a sentirme fuerte y saludable durante el resto del día.

2. He estado siendo tan bueno últimamente que debería recompensarme.
En realidad, si me como esto no será para nada una recompensa. Sólo me alejará de mi meta y, sin duda, me hará sentir deprimido, débil y fuera de control. Voy a elegir permanecer confiado y en control de mi dieta y decir que no.

3. Tan sólo uno no hará daño.

Si tienes que correr X kilómetros para quemar unas 100 calorías y eso que vas a tomar tiene X calorías, significa que tendrías que correr X kilómetros más añadidos a tu plan de cardio actual (y, por tanto, te sentirás más agotado). Además, si cedes una vez, vas a tener más difícil decir que no a la segunda vez y a la tercera vez (sabes que es así).

4. ¡Estoy agotado! No me puedo imaginarme esta noche cocinando, así que voy a coger el teléfono y pediré algo para cenar.

Puedo estar cansado, pero seguro que se me ocurren otras maneras fáciles de alimentarme. ¡Algunos menús de comida rápida contienen más calorías de las que mi cuerpo necesitaría en un día entero!  Puedo pedir una ensalada (o hacerla, que no se tarda ni 3′ en prepararla) y encargar un pollo a la parrilla.

5. Pero es que no hay nada más que comer ahora mismo y tengo hambre.

¡Tener hambre no me va a matar! Es mejor sentirse incómodo y esperar hasta que pueda comer algo sano, que comer un poco de comida basura en este momento.

Prefiero beber un vaso de agua fría y esperar hasta que pueda comer algo saludable. Estar temporalmente incómodo no me va a matar, pero  la comida basura lo hará a largo plazo.

 

6. El tráfico es terrible y estoy teniendo un mal día. Comer esto me hará sentir mejor.

¡Espera un minuto! Si alguien hace algo para enfadarme o entristecerme, ¿por qué quiero castigarme comiendo alimentos no saludables?

En primer lugar, no voy a dejar que otros dicten mis emociones. En segundo lugar, si estoy teniendo un mal día, eso realmente no puedo controlarlo. Lo que sí puedo controlar, sin embargo, son los alimentos que entran dentro de mi cuerpo.

En tercer lugar, estoy reconociendo que una emoción me está haciendo querer comer ahora mismo, no el hambre, que debería ser la única razón para querer comer. Así que me voy a dar un impulso y una palmadita en la espalda a mí mismo para ceñirme a mi plan y mantenerme saludable.

 

7. ¡Acabo de recibir la mejor noticia y creo que voy a celebrarlo con este “regalito”!

Si me como esto, no me ayudará a disfrutar para nada de este logro. De hecho, va a impedir otro logro en el que estoy trabajando.

Este es sólo otro caso en el que una emoción está haciendo que me den ganas de comer y eso no es aceptable. Puedo disfrutar completamente de estos buenos sentimientos que estoy experimentando sin necesidad de incluir alimentos en ello. Y espero con interés llegar a mi objetivo de pérdida de peso, ¡y eso sí que es realmente algo que merece la pena celebrar!

8. Ya pagué por él y no quiero perder el dinero.

¿Cuánto dinero estoy realmente perdiendo rechazando esta comida extra? Realmente no es mucho. ¿Este dinero extra me llevará a la bancarrota? Por supuesto que no. Además, el tiempo es dinero y se necesitará un montón de tiempo de trabajo extra para quemar esas calorías extra después.

9. Odio desperdiciar alimentos.

Ningún niño de los que se muere de hambre en el tercer mundo se beneficiará de que me coma este alimento adicional. No tenía sentido cuando que yo era un niño, y no tiene sentido ahora. Claro, puede que esté desperdiciando comida, pero yo prefiero tirarla a la basura que contribuir innecesariamente a añadir grasa a mi cuerpo. Además, si tanto odias desperdiciar esa comida, en primer lugar no la compres… ¡y te ahorrarás ese dinero!

10. Todos los demás están comiendo eso

Estoy comprometido con un estilo de vida saludable, sin importar lo que otros a mi alrededor están haciendo. Además, las personas que comen comida basura y que no tienen sobrepeso todavía están en riesgo para muchos problemas de salud graves. Así que mejor permanecer fiel a mi compromiso.

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