Porque el mundo es demasiado bello como para verlo desde casa.

No hay motivación más intensa que ser conscientes de todo lo que nos rodea. El mundo es increíblemente espectacular como para verlo desde el sofá. Haz que tu hogar sea el mundo y sal a descubrirlo, ¡que te va a recibir con los brazos abiertos!

 

Viajando extenderás tu zona de confort hasta donde nunca lo imaginaste…

No hay nada más tedioso que la monotonía que a veces invade nuestra rutina diaria…Viajando verás desaparecer cualquier indicio de ellas, porque cada día en la ruta es un nuevo desafío y un nuevo descubrimiento. ¡Ya verás cómo el mundo entero se convierte en tu zona de confort!

 

Comprenderás el verdadero significado de la palabra libertad.

Justo ese día, cuando estés esperando a tu avión o a tu autobús con la mochila lista, preparado para descubrir que ni el mundo ni tu aprendizaje tienen fronteras.

 

¡Porque aún te queda mucha gente por conocer!

No hay mejor forma de conocer gente que viajando. Cuando estamos lejos de casa estamos mucho más dispuestos a relacionarnos, a dejar cualquier perjuicio a un lado y somos más nosotros mismos que nunca. Viajar y conocer gente que realmente llegue a tu alma van mucho más unidos de lo que puedas pensar.

 

¿Y te vas a quedar sin probar toda la comida que el mundo tiene para ofrecerte?

Aunque en tu ciudad tengas restaurantes que te ofrezcan comida de todas partes del mundo, te podemos asegurar que no hay nada como probarla directamente en su lugar de origen!

 

Porque todo es más fácil viajando.

No hay nada como estar en ruta para darte cuenta lo fácil que resulta vivir y lo poco que necesitamos para hacerlo. Comprobar que en tu mochila caben todas tus pertenencias y ser consciente que no necesitas nada más para vivir y ser feliz, te hace relativizar todas aquellas cosas por las que antes sentías verdadera preocupación.

 

Porque viajando te das cuenta de que el mundo es mucho más amable y gentil de lo que nos cuentan en la televisión.

Al final todos y cada uno de esos juicios perderán fuerza, anteponiendo la que será tu experiencia. Y es que no hay nada como vivirlo en primera persona, porque claro que no es lo mismo contarlo que vivirlo…

¡Porque viajar es VIVIR!

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