La ropa es una extensión de nuestra personalidad por tanto te mostramos, la mejor manera de vestir para poder proyectar lo mejor de tu personalidad.

Aunque existen muchas tendencias en la moda actual, siempre hay parámetros que respetar en las reglas del vestir “adecuadamente” para proyectar lo mejor de nosotros. Nos guste o no, es inevitable andar mirando a otras personas cuando estamos en sitios o eventos concurridos. Jóvenes, viejos, ricos, pobres, flacos, gordos; las multitudes siempre ofrecen la posibilidad de entretenimiento. Y también ofrecen algo más…

 

Dentro de un ámbito poblado de cuerpos, y de ropas que visten estos cuerpos, puedes reconocer a los líderes, a las personas inseguras, a los bien educados, y a tantos otros. ¿Cómo ocurre esto? A través de la observación de la vestimenta.

 

¿Qué es lo que proyecta de nosotros la ropa que usamos?

 

Apariencia pulcra

Un aspecto pulcro y ordenado es, con frecuencia, la idea de dar lo mejor de nosotros, es decir, esforzarnos con mantener una apariencia limpia, zapatos, tenis, zapatillas, pantalones, playeras, camisas, blusas etc… esto proyecta (psicológicamente) una sensación agradable, de una persona organizada, amante del detalle y ordenada.

 

Atuendo descuidado

Cuando las prendas son demasiado grandes, demasiado pequeñas, están hechas harapos o no han conocido lo que es una plancha, estamos ante un claro indicador de que el usuario carece de disciplina y que no se interesa en los detalles.

 

A la moda, pero sin sentido común

Siempre que veas a alguien vestido a la moda más allá del sentido común, como usar pantalones cortos en lo más crudo del invierno o sandalias en la nieve, estarás ante una persona insegura, cuyo único objetivo es seguir ciegamente una tendencia para llamar la atención, sentirse importante, y elevar su autoestima.

 

Atuendo desarreglado, accesorios de nivel

¿Qué obtienes cuando combinas ropas haraposas con un bolso de diseñador, un reloj de primera, o unos zapatos de nivel? Obtienes un look “quiero pero no puedo”.

 

Por ejemplo, “quiero que me vean como una persona distinguida, pero no tengo la clase para hacerlo”. Ok, puede ser un poco rudo, pero lo cierto es que confiar en símbolos de estatus para cotizar tu prestigio es una característica segura de alguien que aspira a algo que no es; nada que ver con una persona verdaderamente adinerado y distinguido.

 

Evento correcto, vestimenta equivocada

Las personas que usan ropas inapropiadas para una situación, a menudo, son vistas como poco instruidas. Si ellas desconocen las prendas que constituyen un atuendo de negocios apropiado, por ejemplo, los demás asumirán que hay alguna carencia en su educación.

 

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