¿Te sientes muy agotado cada mañana que te preguntas cómo vas a sobrevivir el día entero? Los expertos en sueño dicen que tu técnica de ducha puede ser la culpable, o al menos, probablemente no está ayudando.

Cuando tomamos duchas de agua caliente por la mañana, como la mayoría de nosotros hacemos, nuestra temperatura corporal sube y luego baja inmediatamente cuando salimos y nos secamos. El problema es que esta disminución en la temperatura corporal funciona para preparar nuestros cuerpos para dormir, calmando nuestros nervios para un efecto de sueño en vez de despertarnos para el día.

Sin embargo, hay una nueva forma de ducharse que promete aumentar tu energía como si te hubieras inyectado un espresso y además mantiene tu energía durante todo el día. La técnica toma cerca de un minuto y medio.

La clave de este truco es cambiar drásticamente la temperatura del agua en la ducha en intervalos de 30 segundos. Comienza con agua helada y deje correr durante 30 segundos. Cambia a la temperatura más caliente que puedas tolerar por otros 30 segundos, y luego vuelva a usar agua fría durante los últimos 30 segundos. La técnica se conoce como “hidroterapia caliente y fría”, y aunque suena un poco desagradable, en realidad se ha utilizado en todo el mundo durante milenios.

Aquí está la lógica detrás de este método: El contraste dramático en temperatura ayuda a abrir sus capilares y aumentar el flujo de sangre. Tan simple como esta técnica puede ser, los estudios demuestran que sus beneficios son múltiples, incluyendo un sistema inmune más fuerte, una circulación mejorada, una disminución de la depresión y una mayor capacidad para quemar la grasa.

Si la idea de cambiar la temperatura del agua drásticamente te asusta, acostumbra a tu cuerpo comenzando con agua caliente y volviéndola fría gradualmente. A partir de ahí,  comienza tu rutina de 90 segundos y tu cuerpo se adaptará naturalmente.

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