¿Quieres mantener tu ropa como el primer día?

Una serie de sencillos consejos puede hacer que la vida de tus prendas sea más larga. El primer consejo es seguir al pie de la letra las instrucciones de lavado de la etiqueta que encontrarás en el interior de cada prenda. Sabemos que hay multitud de símbolos, pero conocer cada uno de ellos puede evitarnos más de una sorpresa inesperada.

Antes de cada lavado, separa cuidadosamente tu ropa.

Según las temperaturas indicadas en las etiquetas y los colores de cada prenda, esto evitará que se mezclen y que prendas más delicadas puedan sufrir a temperaturas demasiado elevadas.

Utiliza la cantidad necesaria de detergente, sino la prenda podría quedar manchada. Lava tus prendas al revés, para proteger los colores y el desgastamiento del tejido. Especialmente, si tienen adornos en la parte exterior. Si tu prenda tiene accesorios estos podrían desprenderse, estropeando la prenda y dañando la lavadora.

Cuidado con el sol

Antes de secar la ropa, es aconsejable centrifugar bien. Tras ello, recuerda que el aire libre es la mejor secadora, pero no así el sol. Evita exponer las prendas directamente o durante mucho tiempo al sol ya que pueden perder su color. Un buen truco para prendas de punto es secarlas envueltas en una toalla en posición horizontal, conservando con ello su forma original. No las expongas al sol y ni las seques con calefacción.

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Planchado de tus prendas

Indiscutiblemente una plancha de calidad y con las prestaciones necesarias te ayudará a cuidar de una manera más óptima tu ropa. Antes de planchar, clasifica tus prendas según el grado de temperatura marcado en la etiqueta para empezar por la más baja ya que poco a poco irá cogiendo temperatura y esto podría dañar las prendas más delicadas. Para un correcto planchado, es mejor que la ropa esté algo húmeda para plancharla.

 

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